Si es usted de los que no se ha planteado este concepto, lo felicitamos, pues sabemos que Dios es celoso con su pueblo y tarde o temprano los que se propongan atentar contra la obra de Dios pagarán con creces sus malsanas intenciones. Sin embargo pudiera ser que usted, hasta sin proponérselo, esté contribuyendo con la destrucción de su iglesia en una de las formas que le presentamos a continuación. Desde luego, el estar consciente o no, no es excusa delante del creador. He aquí 10 actitudes:
1- Considere que los pastores y ministros de su asamblea no son gente idónea para el trabajo que les ha sido encomendado. La medida de la perfección: Usted. El encargado de aplicar la regla: Acertó, también usted.
2- Critique, comente, murmure, converse en contra de los consejos y medidas. Sobre todo, no se sujete a ellos.
3- Aprópiese de cualquier ministerio que le atraiga (Dios sabe que la forma en la que usted piensa que se debe hacer es la mejor de todas y usted esta capacitado de sobra), así que al menor descuido introdúzcase e implante las reformas de su conveniencia. Sea inmisericorde con los ejecutores de esos ministerios hasta hacerlos ceder. No importa cuantos años tienen en esa función, eso no quiere decir que lo han hecho bien. Por supuesto, esto es, de acuerdo con su manera de entender que deberían de ser las cosas: El modo correcto.
4- Mande, ejecute, cambie, disponga, sin tener ninguna autorización para ello. Lo que importa es lo dispuesto que usted está para la obra. El concepto autoridad se basa en una perspectiva muy particular de usted.
5- Hágase (y cuanto más pronto mejor), de un grupo de seguidores leales, que respiren a través de usted; mímelos, sobórnelos, apóyeles sus debilidades y sus odios particulares, minimice sus errores, no los reprenda nunca sin importar cuan grande sea la falta. De esta manera usted tendrá vigencia y fuerza en la congregación. Junto a ellos aplique a sus anchas el punto 2. En resumen, haga una iglesia dentro de otra iglesia, para usted apacentar a su grupo como usted quiera (recuerde los beneficios del punto 2)
6- Fomente actividades paralelas a aquellas que no son de su agrado pero que usted no tiene interés en apoyar. Ejecútelas de ser posible, en el mismo horario que las demás para no dar la más mínima oportunidad a que lo inviten y no se pueda negar a ir.
7- Anime a los hermanos a ofrendar para casos puntuales que usted trae, no para las ofrendas generales de la congregación. Pregone el diezmo como una regla, sobre todo cuando usted no quiere ser el único que esta diezmando. De ser posible implante algún ministerio que necesite de sus ofrendas y las de su grupo, para evitar que las mismas vayan a las arcas de la iglesia sobre las que usted no tiene ningún poder.
8- Sienta genuino interés por los hermanos de su grupo especial como núcleo. Luego extiéndase un poco hacia fuera a un grupo de hermanos neutrales que no opinan en nada y que existen como los pececitos del mar en las iglesias. Finalmente ignore y desentiéndase del resto de la congregación que no le presta a usted la atención que usted siente que merece. Practique aquí el punto 2.
9- Recuerde: Es bueno ser líder. Cuanto más rápido la congregación sienta sus dotes de líder, tanto mejor estará en capacidad de aplicar los puntos anteriores. Podrá usted darse el lujo de corregir e impedir ser corregido. Manos a la obra.
10- Sobre todo nunca desestime la oportunidad de hundir a cualquiera que atente directamente o indirectamente contra sus aspiraciones de controlar en la congregación. Sea indiferente con los que no son de su cuadra, especialmente los que aparentan tener juicio y decisiones propios, los que piden que el pastor o los ministros sean consultados, y los que no muestran mucho agrado con sus ideas “inspiradas”. Tenga presente que podrá serruchar doctrinas y porciones para acomodarlas a su actitud.
Si hay algún parecido con lo que esta usted practicando en la actualidad, sepa pues, que de esto tiene que arrepentirse y pedir perdón al Señor. Si aun cree que anda bien a pesar de verse en cualquiera de estos diez puntos, que Dios lo perdone y se lo lleve pronto a su presencia para que no siga enlodando al pueblo de Dios.
martes 14 de julio de 2009
martes 17 de junio de 2008
La naranja luz amarilla
La niñez existe con sabiduría. Tal nos pareciera necesitada de nuestra enseñanza y pretendemos inculcar cosas en la mente de los niños como si ellos nos las hubieran pedido, y no hacemos otra cosa que destruir esa capacidad innata de ver los elementos de la vida en una manera en que nunca podríamos verlos a no ser que fuéramos niños. Y no hablo solo de la fantasía, de pretender que las cosas son lo que en realidad no son. Me refiero a que la vida se presenta en una manera a la cual nos esforzamos por negar o cambiar y todos los adultos nos ponemos de acuerdo en la farsa, en la negación, en la mentira.
Mi hijo de cinco años me enseñó esta ineludible verdad un día camino de la iglesia en nuestro carro. El semáforo de la calle Virginia Ortea en el cruce con la Antera Mota cambió de verde a rojo, no sin antes pasar por el color que usted y yo pensamos que es. Mi hijo habló y dijo: “Ahora el naranja…” y toda la familia dijo en coro: “el naranja no, el amarillo” Pero yo protesté y antes que su carita se viera algo triste por la repentina y cortante corrección dije “papi, tienes razón, es naranja”.
Después de cuarenta y un años de edad vengo a darme cuenta que las luces amarillas de los semáforos en realidad no proyectan un color amarillo, sino naranja. Salgamos a comprobarlo una tarde cualquiera. El niño tenía toda la razón, sin embargo, los millones de manuales del conductor, los policías de tráfico, las escuelas, la televisión y los demás medios de comunicación se esfuerzan día a día en meter en nuestras mentes que dicha luz es amarilla. Peor: Los adultos estamos tan de acuerdo en que es amarilla que ya nuestros sentidos están embotados para ver, ni nos importa el color que vemos en realidad. Estamos ciegos.
Pero esto no solo pasa con las luces de los semáforos, tenemos en la vida tantas cosas que claman por nuestra atención y pasaremos por ella sin notarlas. Estamos tan absortos en nuestros propios egoísmos que no nos importan los demás ni nos motivan las cosas que podemos aprender de ellos. No nos llaman los aspectos positivos de la gente común y creemos que cualquier desarrapado que ha conseguido dinero así sea golpeando pelotas o vendiendo un programa sórdido es un ejemplo a seguir. No nos motiva el hombre sencillo que puede hablar correctamente y mostrar su inteligencia. No nos mueve el íntegro, quien cree que las cosas hay que hacerlas correctamente en toda circunstancia. Somos indiferentes ante la experiencia de los ancianos; los asimilamos como los restos de una humanidad que ya no domina, inservible y obstaculizadora, cuando en realidad son el espejo de lo que nos espera en breve, fieles reservorios de hechos y eventos que debiéramos conocer, para no repetir sus errores pero también para palpar a través de sus vidas vividas las nuestras por vivir.
Lamentablemente esta forma de existencia en la que participa todo un mundo también nos priva de avistar a Dios moviéndose a nuestro alrededor impartiendo vida y aliento a todas las cosas. Somos ajenos a su poderosa majestad en tanto que estamos investidos de nuestra propia soberbia y altivez. Pero Él continúa insistiendo que nuestra vida tiene otro color más allá de los que vemos, colores de salvación, colores de esperanza y paz; colores de vida y ternura, colores de fuerza y poder.
Empieza hoy a mirar con los ojos de niño. Jesucristo quiere cambiar tu vida y tu vista. Recíbele en tu corazón en este glorioso día.
domingo 11 de mayo de 2008
Escasez de alimentos

Los medios de comunicación hablan recientemente de cómo el mundo está en peligro de una escasez de alimentos nunca antes vista. Quién diría que con tantos avances tecnológicos llegaríamos a escuchar semejante alarma, y no precisamente como resultado de una catástrofe de proporciones globales, sino en tiempos de relativa paz. Pero la gente ignora, y muchos prefieren pensar que eso no ocurrirá; que es algo que solo existe en países tan pobres como los del continente africano o la India y que si por si acaso sucediera algo parecido, tan solo afectaría a las masas desposeídas y sin educación . Por supuesto que al pensar de este modo lo hacen desde las comodidades de sus apartamentos en cualquier ciudad importante, escudados en sus profesiones e inspirados por el bienestar de sus ingresos.
Pero ¿Qué haríamos los humanos si el dinero y las riquezas no pudieran comprar comida? ¿Qué harían los hombres si llegáramos a un punto en el que, por fin entenderíamos, que el dinero, por más que se tenga, no se puede comer? Podría parecernos sorprendente, pero el hombre se ha encerrado en producir más armas, más bienes que comida, y más dinero a base de productos que dañan el suelo, que medios para producir el pan nuestro de cada día.
Antes de continuar nuestro tema, quisiéramos hacer un aparte para decirle que la Biblia, el libro de Dios, habla sobre esta situación por la que ha de atravesar nuestro mundo. En Apocalipsis, capítulo 6, desde el verso 5, leemos:
"...cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino..."
Esta profecía nos revela la condición de hambre por la que el mundo ha de atravesar. En tiempos del profeta un denario equivalía al salario de un día completo de trabajo. No es mucho lo que se puede hacer con una libra de trigo o de cebada ¿Verdad?, sobre todo, después de la fatiga de un día completo. Al mismo tiempo vemos que dice "...pero no dañes el aceite y el vino..." El aceite y el vino eran productos costosos en aquellos tiempos. La profecía tal vez nos deja ver que los artículos de lujo estarán ahí, pero nadie podrá comprarlos aunque quisiera, por razones, lógico, de supervivencia.
El hombre está agotando las reservas alimenticias a cambio de dinero. Tomemos un ejemplo: El biodiesel es el nuevo combustible vegetal que se ha inventado como una alternativa a la escasez del petróleo; Cada vez más hay empresarios agrícolas incursionando en dicha producción, porque genera más dinero producir biodiesel que vender alimentos. Veamos lo que dice Wikipedia acerca del biodiesel:
El impacto ambiental y las consecuencias sociales de su previsible producción y comercialización masiva, especialmente en los países en vías de desarrollo o del Tercer Mundo generan aumento de la deforestación de bosques nativos, expansión indiscriminada de la frontera agrícola, desplazamiento de cultivos alimentarios y ganaderia, destrucción del ecosistema y la biodiversidad, desplazamiento de trabajadores rurales.El biodiésel no puede utilizarse como única alternativa a los combustibles fósiles, ya que para producir anualmente mediante biodiésel una cantidad de energía equivalente a la obtenida de los combustibles fósiles se generaría una crisis alimentaria global (por sustitución de tierras de cultivo y para la generación de energia) y efectos ambientales derivados de la destrucción de ecosistemas y del uso de recursos hídricos, fertilizantes y abonos.
Esto es tan solo una pequeña parte del problema que enfrenta el mundo sin contar las devastaciones producidas en el campo por las nuevas plagas, la contaminación, la guerra, el efecto invernadero y el calentamiento global. No obstante queremos advertirle a usted que Dios tiene amplias promesas para sus hijos, y una de estas promesas es que su hijo Jesucristo volverá por su pueblo. ¿Lo cree? ¿No lo cree? Aunque usted no quiera creerlo, ya hubo un primer anuncio de la venida de Cristo a esta tierra y vino, y murió por nuestros pecados para llevarnos a Dios.
Pero la salvación que Cristo ofrece es un regalo que Dios no le va a forzar a usted a recibir. Tan solo humillándose a los pies de Cristo, confesando sus pecados a Dios y creyendo en Cristo como su único y suficiente Salvador tiene usted la seguridad de que estará con Él para siempre.
Amigo, el tiempo es corto. La venida de Cristo se acerca ¿Quiere recibirle? Ore a Dios pidiendo perdón por sus pecados y pida a Cristo que venga a su corazón. Él no se hará esperar. Pruébelo, Dios no miente.
Que Dios le regale una bendición "enorme"
Carlos Mancebo
viernes 9 de mayo de 2008
Dios despierta el líder que hay en ti

La historia cuenta de grandes hombres a los que las circunstancias los convirtieron en líderes. No que la suerte los convirtiera en líderes sin capacidad, sino que estos hombres se vieron forzados a emprender las tareas que debían ser hechas y las difíciles circunstancias que les rodeaban pedían la responsabilidad y el coraje que otros no estuvieron dispuestos a correr.
En el libro de libros, la Biblia, la palabra de Dios, vemos líderes de gran valor, hombres arrojados y llenos de pasión por la encomienda que Dios les trazó. Sin embargo, no siempre fue así. No siempre fueron líderes, sino hombres temerosos, hombres con muchos pretextos que tantas veces vacilaban por el temor, pero que luego comprendieron que la fuerza de su liderazgo no era algo que dependía de sus habilidades humanas, sino que estaba fundado en la capacitación y la ayuda que viene de Dios.
Meditaba esta mañana en el libro del Éxodo y me preguntaba ¿Cuándo cruzó Moisés esa línea divisoria entre el hombre asustado y el líder poderoso? Ya lo vemos en el capítulo 4 del Éxodo diciéndole a Dios que el pueblo no le iba a creer; luego pone como excusa que era torpe de lengua (se cree que tartamudo),e inmediatamente y aún cuando Dios le estaba diciendo que Él había dado boca al hombre y que había hecho todas las cosas, Moisés se destapa con que enviara a otro. Naturalmente Dios se enojó contra él y le puso por ayuda a su hermano Aarón. Dios le dio una misión y a Moisés no le quedó más que ir.
Interesantemente, después de haber hecho las primeras señales ante faraón, no volvemos más a ver a Moisés hablando a través de Aarón, muy al contrario, lo vemos lleno de energía hablando a faraón con autoridad hasta el punto que faraón se enojó y le dijo "guárdate de que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que veas mi rostro, morirás..."(Éxodo 11.28)
¿Cuándo se produjo el cambio? ¿Cuándo dejó Moisés las excusas para convertirse en el líder poderoso que llegó a ser?
En primer lugar: Cuando entendió que servía a un Dios vivo, de quien proviene el poder para triunfar.
Segundo: Cuando pudo ver que la fuente del poder nos es dada cuando nos sometemos a la voluntad de Dios, conociendo que no es nuestra fuerza la que va a hacer grandes hechos en la vida, sino la fuerza de Dios que mora en nosotros. No es suficiente que creamos que Dios tiene el poder, también es necesario que le creamos respecto de lo que él nos ha dicho que hará por medio de nosotros.
Tercero: Dios espera que obedezcamos. Así de sencillo. Obedecer. Con todo y las excusas de Moisés, éste se levantó para ir a hacer lo que Jehová le mandó a hacer. ¿Estamos ociosos? ¿Estamos buscando lo que nos gusta para dedicarnos a ello en la obra del Señor o estamos dispuestos a correr la carrera sin poner condiciones?
En cuarto lugar, pero no menos importante, Dios espera integridad de nuestra parte. Fíjese que Moisés repetía al pueblo los estatutos que Dios le daba para que fuesen cumplidos. Visto desde otra perspectiva, Moisés era quien debía dar el ejemplo del cumplimiento de los mandamientos de Dios. A veces la gente busca liderazgo como una fuente de poder humano. Les gusta controlar a otros y ser reconocidos; es triste ver que esos seudo-líderes no tienen quién los supervise a ellos porque se sienten que no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Esto podrá pasar desapercibido ante los ojos de los demás pero no de Dios.
Si ha sentido el llamado de Dios al liderazgo de algún ministerio cuídese de que no sea una ilusión por el cargo; las ilusiones pronto se desvanecen y la realidad suele ser no tan agradable como se creía. El líder espiritual goza de grande reputación, pero también está sujeto a los sufrimientos y pruebas que encierra la misión que le ha sido encomendada. No son pocos los que han fracasado debido a la aplicación de principios humanos y psicológicos antes que una verdadera guía del Espíritu Santo. He aquí la clave: La guía del Espíritu Santo para todo lo que hayamos de emprender. Los resultados no se harán esperar.
Que Dios le corone con una bendición enorme.
Carlos Mancebo
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Liderazgo espiritual
jueves 8 de mayo de 2008
ESTE BLOG HA CAMBIADO

Queridos amigos:
Pueden notar en el encabezado que hemos puesto a un lado los gastados temas de los problemas diarios que lamentablemente siempre existirán en tanto que la humanidad no se rinda a los pies del Salvador Jesucristo. Ahora este blog tiene como objetivo PREDICAR LAS BUENAS NUEVAS DE SALVACIÓN A TODA CRIATURA.
¿Es usted cristiano nacido de nuevo? Si lo es, Gloria a Dios; nos encontraremos en el cielo alabando al Creador por los siglos de los siglos. Si usted no ha tenido un encuentro con nuestro Señor y Salvador Jesucristo, le invitamos a recibir salvación. Tenga presente que salvación y religión son dos cosas totalmente distintas. La religión es humana, tiene que ver mucho con lo que me han enseñado para "agradar a la divinidad" o "apaciguar su ira". Esto, sin duda, es común a todas las religiones, muy a pesar de la variedad de ritos y nombres de los dioses. El ser humano religioso piensa que puede complacer a Dios a través de un sistema ritual. El hombre piensa que puede impresionar a Dios o que Dios se conforma con las migajas que puede arrojarle.
La salvación, muy a diferencia, es un regalo de Dios (Efesios 2.8-9), que ni usted ni yo nos merecemos. No se da por obras, para que nadie se gloríe. Dios la da a quien quiera recibir ese regalo. Ese regalo solamente se recibe a través de Jesucristo; no hay otro medio. En Hechos 4.12 leemos:"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".
Reciba a Cristo como su Señor y Salvador. Empiece a vivir la verdadera vida espiritual.
martes 29 de abril de 2008
¿A dónde se ha ído el menudo?
Los estrategas del Gobierno en materia económica no han dicho ni esta boca es mía ante la percepción de la gente de que “no hay dinero en las calles”. Los partidos de oposición explotan rabiosamente esta idea asestando golpes contra el desempeño del gobierno en su tarea de promover una vida justa a los dominicanos en cuanto a lo monetario. Y es que lo económico se ha convertido desde hace décadas en una de las razones principales de nuestro actuar, en el fardo que quita y pone presidentes, y en el cuento de nunca acabar, ya que ningún gobierno ha podido poner fin a los grandes contrastes de nuestra tierra en donde unos pocos tienen tanto y otros no tienen nada.No obstante, ha habido ciertos momentos de ilusión en los que tal pareciera que mejoramos un poco. Momentos en los que un paletero cualquiera te devolvía sin protestar cuando le pagabas con una papeleta de a mil. Y ha sido una ilusión, pues no era que subimos económicamente, sino que el Peso se había deteriorado tanto que una de esas gordas papeletas ya no representaba mucho dinero para el vendutero promedio. En otras palabras: había dinero devaluado en las calles, pero había dinero.
Lo que ocurre ahora es un fenómeno nuevo. Los comercios al detalle están fuertemente restringidos ante la imposibilidad de conseguir menudo. No hay billetes pequeños en las tiendas del barrio. No hay monedas en los lugares de venta de chiripas, ni el paletero puede devolver de un billete de mil pesos aún cuando está más devaluado que años antes. Voy más lejos: El miércoles anterior, me dirigí a un colmado y quise pagar una botella de agua de solo quince pesos con un billete de cien y la dueña me pidió por favor que viera en mis bolsillos si no tenía algo más pequeño, porque ya no tenía monedas ni billetes de baja denominación.
Trabajo en una institución financiera y, puedo decir que en mi equipo ya estamos deprimidos de tanto decir a los clientes: “No tenemos cambio (en realidad no tenemos), el Banco Central no está dándonos menudo…” Esto no es una versión nuestra, es también la canción de todos empleados de los bancos comerciales del país. ¿Qué sucede pues? ¿Porqué nadie explica lo que ocurre?
Lo malo de todo esto es que con esta escasez de menudo aumenta la sensación de que todo está detenido y de que, efectivamente no hay dinero.
Invitamos a nuestras brillantes autoridades, no solo a explicar este fenómeno nunca visto en los últimos treinta años, sino también a poner un freno a las actividades que, ya sea por negligencia, falta de previsión o fuerzas ocultas, están frenando el menudo, aumentando así una desventurada percepción de mal desempeño económico, reflejado mayormente en la clase trabajadora.
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